Un día como hoy estaba convencido que llegaría. Desde que llegué a esta, la que se ha convertido en mi distribución favorita de GNU/Linux a día de hoy, y que fui dando cada vez mayor protagonismo, sabía que esto de tenerlo como sistema operativo base, era cuestión de tiempo.
Durante los últimos meses, como bien sabéis, he sido bastante insistente (y tal vez pesado), con la utilización de Parrot Security OS. Siempre he dicho lo mismo, en cualquier ocasión que tenía la oportunidad de hablar o comentar, siempre metía por delante a Parrot. Incluso charlas como las tituladas: “Pentesting con Parrot Security OS” o “Parrot Security OS - La solución de un pentester”, eran meras excusas para lograr hablar de Parrot y de esta manera hacer lo que se conoce como “evangelizar”.
Fue justamente en este tipo de charlas, que si bien no me sentía tanto así como incómodo, tengo que aceptar que era bastante rato el tener que decir lo de: “Chicos, usar Parrot, es una buena opción...” y yo con mi Kali Linux 2016.2 abierto. Creo que alguno podía pensar que yo perdía credibilidad con este hecho. Hasta aquel momento tan solo lo virtualizaba.




